El salario mínimo vital y móvil en Argentina es un tema crucial que afecta a millones de trabajadores, especialmente en un contexto económico desafiante. Con la llegada de enero de 2026, el gobierno se encuentra analizando diferentes iniciativas para ajustar esta cifra tan importante, buscando un balance entre las demandas de los sindicatos, las perspectivas de los empresarios y la situación inflacionaria del país. En este artículo, exploraremos las propuestas consideradas, sus posibles efectos y el escenario general.
Contexto Actual del Salario Mínimo
En Argentina, el salario mínimo ha tenido incrementos regulares en los últimos meses, adaptándose a la cambiante economía local. En noviembre de 2025, se estableció un monto mensual que funcionará como base para futuros ajustes. Sin embargo, las críticas de los sindicatos apuntan a que esta cifra sigue estando por debajo de la canasta básica total, generando un intenso debate sobre su capacidad para cubrir las necesidades esenciales de los trabajadores.
Desde principios de 2025, los aumentos han sido moderados, buscando mitigar los efectos de la inflación sin perturbar el mercado laboral. Para diciembre de 2025, se proyectó un leve incremento que prepararía el camino para el ajuste de enero de 2026. Esta táctica gradual es resultado de la falta de consenso en el Consejo Nacional del Empleo, donde todavía no se han alcanzado acuerdos definitivos entre el gobierno, los sindicatos y los empleadores.
Propuestas Sindicales en la Mesa de Diálogo
Las principales centrales sindicales, incluyendo la CGT y la CTA Autónoma, han clamado por aumentos significativos para recuperar el poder adquisitivo perdido de los trabajadores. La CGT plantea un aumento inmediato que supere el umbral de indigencia durante los próximos meses, argumentando que el salario mínimo debe alinearse con la canasta básica total para asegurar una vida digna.
La CTA Autónoma respalda este enfoque, insistiendo en la necesidad de incrementos graduales que permitan a las familias satisfacer sus necesidades básicas. Estas demandas buscan no solo elevar el salario, sino también fomentar el consumo interno y cerrar la brecha entre ingresos y gastos esenciales.
Posiciones del Sector Empresarial
Por el contrario, el sector empresarial presenta propuestas más conservadoras. Los empleadores defienden incrementos moderados que aseguren la viabilidad de las empresas en un ambiente de alta inflación. Sus propuestas iniciales sugieren aumentos de alrededor del 4%, aduciendo que incrementos excesivos podrían resultar en despidos o en un aumento de la informalidad laboral.
Los empresarios enfatizan la importancia de mantener la competitividad, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son cruciales para el empleo en Argentina. Proponen un esquema de aumentos escalonados, vinculado a la desaceleración de la inflación, lo que genera tensiones con los sindicatos, que exigen ajustes más rápidos y sustanciales.
Decisión Gubernamental por Decreto
Ante la falta de acuerdo en el Consejo Nacional del Empleo, el gobierno ha decidido establecer el nuevo salario mínimo de manera unilateral mediante un decreto. Para enero de 2026, el salario mínimo alcanzará los 341.000 pesos mensuales, con incrementos escalonados hasta agosto de ese año. Esta medida también ajustará los valores por hora para los trabajadores y las prestaciones por desempleo en relación al salario.
El gobierno sostiene que esta decisión brinda certidumbre jurídica en un entorno económico incierto. Sin embargo, algunos críticos opinan que los aumentos son insuficientes para abordar las necesidades básicas de los trabajadores, estableciendo un ajuste global controlado con incrementos moderados.
- Mes: Salario Mensual – Valor por Hora
- Diciembre 2025: 334.800 – 1.674
- Enero 2026: 341.000 – 1.705
- Febrero 2026: 346.800 – 1.734
- Marzo 2026: 352.400 – 1.762
- Abril 2026: 357.800 – 1.789
- Mayo 2026: 363.000 – 1.815
- Junio 2026: 367.800 – 1.839
- Julio 2026: 372.400 – 1.862
- Agosto 2026: 376.600 – 1.883
Este ajuste representará un aumento del 16,8% en comparación con noviembre de 2025, con incrementos aproximados de 6.000 pesos mensuales.
Impacto Económico en Trabajadores y Empresas
La elevación del salario mínimo a partir de enero de 2026 proporcionará cierto alivio a muchos trabajadores en términos de cubrir sus gastos cotidianos, aunque todavía no será suficiente para alcanzar la canasta básica total. Los trabajadores con menores ingresos verán un ligero aumento en su capacidad de compra, lo que podría impulsar el consumo en sectores clave. Sin embargo, la disparidad con la inflación acumulada sigue siendo una preocupación.
Para las empresas, este nuevo esquema implicará costos laborales más predecibles, facilitando su planificación. Las pymes, en particular, valoran la moderación de los aumentos como una forma de evitar quiebras, mientras que las grandes corporaciones pueden absorber estos cambios sin mayores inconvenientes. Los ajustes también afectarán las prestaciones sociales, que se modifican de acuerdo con el salario mínimo.
Por ahora, se estima que el salario mínimo cubre alrededor del 70% de la canasta básica familiar, y los aumentos propuestos podrían mejorar ligeramente esta proporción. Aunque se espera que el empleo registrado se mantenga estable, la creación moderada de nuevos puestos será posible si la inflación se desacelera.
Relación con la Inflación y la Canasta Básica
La inflación proyectada para 2026 jugará un papel esencial en la efectividad de los ajustes salariales. El gobierno es optimista, confiando en que la inflación se reducirá lo suficiente para que los aumentos salariales tengan un verdadero impacto. No obstante, expertos sienten que un ajuste del 20% o más sería más adecuado para equiparar el salario mínimo con el costo de la canasta básica total.
A pesar de los incrementos, el salario mínimo sigue sin alcanzar para cubrir completamente la canasta básica, lo que enfatiza la necesidad urgente de implementar políticas complementarias, tales como subsidios focalizados para los sectores más vulnerables.
Desafíos en el Consejo del Salario
El Consejo Nacional del Empleo ha enfrentado numerosos desafíos para llegar a acuerdos, con sesiones marcadas por intensos debates y sin resultados definitivos. Los sindicatos acusan al gobierno de imponer cifras insuficientes, mientras que los empresarios sostienen que es necesario mantener la responsabilidad fiscal. Esta dinámica refleja la tensión entre la redistribución de la riqueza y la competitividad empresarial.
Las próximas rondas de negociación dependerán de indicadores económicos como el empleo y la inflación. Sin embargo, el decreto hasta agosto de 2026 ofrece una estabilidad temporal.
Perspectivas para el Resto del Año
A medida que avanza el año 2026, los ajustes escalonados prometen ofrecer previsibilidad tanto a trabajadores como a empleadores, facilitando la planificación financiera. Sin embargo, si la inflación continúa presentando desafíos, es probable que los sindicatos insistan en nuevos aumentos y se reanuden las negociaciones. Las empresas también podrían solicitar incentivos fiscales para mitigar el impacto de los costos laborales.
Conclusiones sobre el Ajuste Inminente
El aumento del salario mínimo en enero de 2026 marca el cierre de un ciclo de decisiones unilaterales, priorizando la estabilidad sobre aumentos más ambiciosos. Aunque este ajuste es moderado, impactará directamente la vida de millones de trabajadores y plantea la siguiente interrogante: ¿será este aumento suficiente para asegurar una vida digna o es solo el primer paso hacia la estabilidad económica que necesita Argentina?
